El Madrid hizo su tarea

 

En el pizarrón aparecía subrayada la tarea del sábado, esta era para el Real Madrid, conseguir los tres puntos ante el Levante, con el objetivo presumible y obvio de no volver a ver el liderato de liga con binoculares; si se podía conseguir el propósito sin acudir a las leyes de Maquiavelo y a un exceso de uso a las glándulas sudoríparas, tanto mejor para los intereses merengues.

Usando un fragmento de alguna canción de Mago de Oz, a la hora del partido, la lluvia hacía el amor acariciando Madrid, ahora, volviendo al léxico terrenal, este fenómeno meteorológico había alejado a algunas personas del recinto futbolero que usa el club blanco como sede para sus partidos en condición de local. Aquellos que se quedaron en casa bajo el regazo y calor de cualesquier objeto, sujeto o elemento, evitaron que el agua los bañara, sin embargo, no vivieron in situ aquella jugada que se dio en el minuto 7.

Ángel Di María partía desde el extremo derecho y comenzaba a jugar una de sus cartas, esta es, hacer la diagonal hacia el centro. El rosarino empezó a bailar al son de la cumbia argentina, con lo cual dejaba atrás de una sentada a dos defensores del Levante, un tercero también sintió en ese momento dolores de cadera; el fideo, tal como es conocido Di María, supo escurrirse dentro del rígido muro valenciano y envió un “centro de la muerte” que empezó a dar vida al triunfo merengue. Su servicio lo captó Karim Benzema, quien no más se encargo de empujar el balón a los confines de la red del fondo norte del Santiago Bernabéu. 1-0, a favor de los hombres dirigidos por José Mourinho.

Un Real Madrid que prescindió de Pepe, Xabi Alonso, Mesut Özil, Emmanuel Adebayor e Iker Casillas-este por suspensión- pensando en el partido del martes en Champions contra el Olympique Lyonnais, ofició de señor en su feudo. El Levante hacía las veces de aquel siervo que no se rebelaba ante las disposiciones de su amo, los granotas, no hicieron entrar en calor a Antonio Adán, quien era el espectador del partido en zona VIP, eso sí,  sufriendo los rigores del agua. El cotejo era un monologo blanco.

Un hombre empezaba a emerger como figura y como el responsable de que los visitantes no revivieran el trago amargo del 8-0 en Copa del Rey, este era, Gustavo Munúa. Con sus atajadas, el uruguayo rechazó en tres ocasiones la VISA para un sueño del fútbol, o séase el gol, a Cristiano Ronaldo, quien desesperaba al no marcar, pero que se convertía en un protagonista importante dentro de las internadas de ataque merengue. De hecho, dio una asistencia de gol.

Pasaba el minuto 41, y se antojaba otro gol para hacer más ameno el bocadillo del entretiempo. Cristiano Ronaldo ejecutó un libre directo a modo de centro; en aquel instante, la defensa del Levante se congeló…PAUSE… Ricardo Carvalho fue el único que no quedó congelado, y en la línea de gol sin la mediación de algún obstáculo, anotaba a placer el 2-0…ahora sí, PLAY de nuevo: Gustavo Munúa se enteró de que era el elegido para sacar el balón de las profundidades de su regazo favorito, la red.

Ya con el 2-0 el Madrid tenía prácticamente terminada la tarea, la cuestión era velar para que cualquier accidente o situación engorrosa de último minuto trocara el objetivo casi cumplido, esto,  podría ser un gol del Levante, algo que incluiría  los valencianos dentro del ya mencionado monologo madridista; aún así, los hombres de Luis García Plaza no se animaron a ser las causantes de alguna migraña local.

El Real Madrid sin hacer el mayor gasto buscaba poner la guinda al pastel, no obstante, esto no tenía consentimiento por parte de Gustavo Munúa; el uruguayo, se podría decir, fue uno de los hombres más destacados del cotejo, al lado de Cristiano Ronaldo y Ángel Di María.

Salvo una cabalgata de Mesut Özil , quien entró al verde por 15 minutos, que en la agonía de los 90 minutos pudo haber terminado en un gol que sería recordado por mucho tiempo, este encuentro entre Real Madrid y Levante no presentó en su desarrollo alguna otra cosa más, menester para ser resaltada. Los merengues cumplían su objetivo, y presentaban al final su tarea: en efecto, se consiguieron los tres puntos que se requerían para hoy.

¿Pueden entonces  dormir tranquilos José Mourinho y sus pupilos?, al menos por hoy si lo harán, pues a partir de mañana otra tarea ocupará la agenda del club de Chamartín, es esta, enfrentar al Olympique Lyonnais el martes en el Stade de Gerland, y forjar desde allí el boleto a los cuartos de final de la UEFA Champions League.

 

 

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