Una victoria que ya es clásica

Los supersticiosos irían más allá de las causas naturales y hablarán de una maldición sin precedentes, mandada desde el Olimpo o cualesquier asociación de deidades, otros, quizá, culparían a la suerte, pero a lo mejor no son tantos como aquellos que expliquen la situación como la superioridad de un equipo sobre otro en determinado partido, en este caso, la del Barcelona sobre el Real Madrid…si, de nuevo los culés han ganado un clásico, y si, de nuevo Pep Guardiola ha salido invicto del Santiago Bernabéu, un estadio que en los últimos años ha sido santuario culé, un templo profanado una vez más por una celebración pagana blaugrana.

Las circunstancias mejor no pudieron empezar para el Madrid, o bien, peor para el Barcelona. Corrían 22 segundos y en una jugada común de los culés Víctor Valdés se equivocó y tocó mal el balón a Ángel Di María cuya presión surtía efecto; el argentino ágilmente cedía el balón a Mesut Özil quien remataba buscando el gol, aún así la humanidad de Sergio Busquets salvaba de momento a los blaugranas cuya valla caía vencida al quedar mano a mano Benzema con el meta rival y vencerlo de forma certera con el fin de concretar un rápido 1-0. Lionel Messi tuvo 5 minutos después una clara oportunidad para empatar, tras un resbalón de Sergio Ramos…pero Iker Casillas le ganaba la partida a la “pulga”, algo poco común en los últimos clásicos. Se tornaba el juego a favor de los merengues.

Estos tuvieron oportunidades para aumentar su ventaja. Un cabezazo de Benzema a centro de Di María y dos remates de Cristiano Ronaldo, uno atajado por Valdés, el otro desviado, fueron las situaciones claras que tuvo el Madrid con el fin de encarrillar un partido cuya tonalidad era blanca ante la confusión azul grana. Los visitantes cedían parcialmente ante la presión local, pero cuando tuvieron una nueva oportunidad ante Casillas no desperdiciaron. Corría el minuto 30 cuando Messi se empezó a escapar. Pasó de Lass Diarrá, pasó de Xabi Alonso…visualizó a Alexis Sánchez; el argentino asumió el rol de asistente, Sánchez, supo sobrellevar la presencia de Pepe y Fabio Coentrão quedando mano a mano con el guardavallas madridista a quien venció con una certera definición.

Con el empate el Barcelona parecía volver a recuperar de a poco la conciencia y noción de su juego, ante un Madrid que parecía no asumía del todo bien un empate por entonces aislado de una dinámica que no correspondía a los últimos clásicos; quizá, habría sido el momento en el que los de José Mourinho se  pudieron haber sacado varias espinas causadas por la hegemonía culé, no obstante de a poco parecía que una nueva se clavaría sobre las aspiraciones blancas de superar a su principal rival en la lucha por el título de liga.

Aún es pronto para hablar de lo anterior, regresando a la dinámica de un partido que tras el gol del Barcelona se iba al descanso en medio de un escenario dentro del cual los culés de a poco recuperaban la idea de su juego y el Madrid perdía el impulso con el que desubicaba, confundía a su rival. Quizá fue el término del primer tiempo el momento en el que ambas escuadras, dentro de sus cualidades, coincidieron en un nivel parejo que se reflejaba a su vez en el resultado a través de un empate.

Si la fortuna favoreció en cierto modo al Madrid en su primer tanto no dejó de corresponder al Barcelona. Iniciando la segunda parte, concretamente al minuto 53, un disparo de Xavi tropezaba en Marcelo desviando la trayectoria de un balón que no llevaba veneno, pero que tan solo terminó descansando por segunda vez en las redes del arco defendido por Casillas, quien confundido nada pudo hacer para atajar el esférico. Un partido que ahora se teñía de blaugrana pudo haber dado un viraje al minuto 64 cuando Cristiano Ronaldo, solo ante Valdés tras un notable centro de Xabi Alonso, desperdiciaba otra ocasión clara con el fin de favorecer los intereses de su equipo. Su cabezazo se iba afuera.

El que si no lo hizo así fue el cabezazo de Cesc Fábregas. Tras un centro de Daniel Alves al minuto 65 el catalán vencía por tercer vez a Casillas, quien de nuevo nada tenía que hacer ante el error de su defensa; el triunfo del Madrid fue una ilusión, el del Barcelona una realidad, los culés fueron certeros a la hora de aprovechar sus ocasiones en momentos cruciales, aprovechando además la genialidad de Andrés Iniesta y Lionel Messi, quienes no se reportaron como goleadores, pero se conformaron no más con ser los escritores de una victoria que comienza a ser clásica.

En los 25 minutos restantes, más con pundonor que con inteligencia y pasividad, los merengues buscaron un descuento que con el pasar de los minutos se convertía en una candorosa ilusión para una escuadra que no tenía ya argumentos para someter a otra. Tal vez la más clara para el Madrid fue un remate de Kaká, tras un servicio de Gonzalo Higuaín, el cual fue atajado por Valdés quien no alcanzó a atenazar un balón que de forma algo burlesca pasó por la línea de gol sin interés de mirarla y traspasarla.

Al final, una vez más, eran los blaugranas quienes celebraban en el Bernabéu, un estadio que, pese a parecer lo contrario, ha deparado buenas experiencias para los hombres dirigidos por Guardiola. Con este resultado el Barcelona momentáneamente alcanza al Real Madrid en la tabla de posiciones, no obstante, los blancos podrían volver a ser líderes si puntúan en su próximo compromiso, ante el Sevilla en Andalucía, pues los culés cuentan con un partido más. Por lo pronto sigue siendo clásico el triunfo de un Barcelona que volvió a festejar a expensas de su máximo rival.

 

 

 

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